jueves, 23 de junio de 2011

EL SABLE DE LAVALLEJA ESTUVO AÑOS EN NUEVA PALMIRA



La historia algunas veces nos lleva por caminos insospechados y sorprendentes, que dan ese condimento apasionante y curioso que tiene la historia cuando nos adentramos en detalles.
Muchas veces cuando hablamos de nuestros héroes (Artigas, Rivera, Lavalleja, etc.) nos parecen historias alejadas en tiempo y espacio; sin embargo no reparamos en pensar que aquellas personas fueron "de carne y hueso" como uno, deambularon o transitaron por los mismos lugares por donde nosotros hoy andamos, y tuvieron días de vida cotidiana como uno, tomando mate o charlando con algún vecino, etc. Solo la imaginación y algunas pautas documentales nos pueden dar idea de cómo eran aquellos individuos.

No hace mucho nos sorprendíamos, al enterarnos de que el sable del Gral. Juan Antonio Lavalleja con el que peleó en la batalla de Sarandi (12 de Octubre de 1825), estuvo guardado y atesorado por muchos años en nuestra ciudad. Todo un símbolo de la nacionalidad uruguaya !!!!
Hoy día podemos apreciar dicho sable, guardado en una vitrina, en el Museo de Historia Nacional - Casa de Lavalleja, en Montevideo. (Vitrina Nº 129, Sala “Rincón e Ituzaingó”. Casa de Lavalleja.)
Se trata de un sable con empuñadura de marfil y bronce cincelado; hoja corva de acero, en la actualidad rota, burilada en su tercio superior; vaina de bronce burilado, con abrazadera del mismo metal cinceladas. En la empuñadura, embutida en el marfil, hay una chapita de bronce, ovalada con la iniciales “J.A.L”; del otro lado está el hueco correspondiente.
La pieza mencionada fue donada por los palmirenses Jacinto y Maximiliano Laguna el día 20 de abril de 1895, junto a otros objetos que pertenecieron a su abuelo el Gral. Don Julián Laguna.
Lamentablemente no se menciona en la documentación, como llegó dicho sable a la familia Laguna, aunque no habría para pensar mucho, ya que el Gral. Julián Laguna peleó bajo las órdenes de Juan Antonio Lavalleja en varias batallas, pero principalmente en Sarandí e Ituzaingó. Y aunque la historia hasta el presente no lo menciona, seguramente Lavalleja le obsequió en algún momento dicho sable a su amigo el Gral. Julián Laguna.

El mismo permaneció junto a la familia Laguna por muchos años en Nueva Palmira, en la casa ubicada en calle Eguren y Dr. Murguía, donde la viuda del Gral. Laguna, Doña Clara Martínez, vivió hasta 1872. Sus nietos (Jacinto y Maximiliano) finalmente donan el sable junto a otros objetos de su abuelo en el año 1895. Si tenemos en cuenta que el Gral. Laguna falleció en 1835, el sable estuvo por más de 60 años en poder de la familia, y muchos años guardado en Nueva Palmira.

Esta pieza, por lo que representa, tiene un valor único, y la familia Laguna lo sabía, obrando de la mejor manera, al donarlo al Museo de Historia Nacional, para que todos los uruguayos lo apreciemos y admiremos.